|
Vera, María Pía
Repensar el orden del mundo: estudio introductorio
p. 7-29
Para comprender la noción de patrimonio cultural y el lugar que la celebración del Año Viejo y su investigación ocupan en el legado cultural de Quito, pero también del país, hemos de comenzar por discutir la distinción tangible / intangible o material / inmaterial con la que se cualifica al patrimonio. Esta discusión tiene el propósito no sólo de señalar los cambios sufridos por este concepto, sino la dicotomía u oposición que producen estas adjetivaciones, así como las delimitaciones, las omisiones, los puntos de vista que se privilegian con esta separación. Este primer recorrido nos llevará a una segunda discusión, la que nos permitirá observar las relaciones de diferencia y continuidad que se establecen entre el enfoque actual del patrimonio cultural y el del folclor, ambos preocupados por la conservación de la cultura.
|
Hidalgo, Ángel Emilio
Años viejos: origen, transición y permanencia de una fiesta popular ecuatoriana
p. 31-49
La fiesta de los años viejos es una expresión sociocultural arraigada en la vida de los ecuatorianos. El último día del año, en nuestro país se celebra un ritual de fuego que representa la muerte o culminación de un ciclo y el nacimiento de otro. En los barrios, calles, avenidas, plazas y lugares públicos del país, las personas se reúnen y en medio de vivas, abrazos y manifestación de buenos deseos, cuentan los minutos para que termine el año y quemar entonces al Año Viejo, mientras expresan su intención de dejar atrás los momentos negativos y sostenerse en la esperanza de un nuevo año más propicio y favorable.
A pesar de que su origen se pierde en el tiempo, esta tradicional fiesta no ha permanecido estática, sino que ha sabido adaptarse a las condiciones actuales. Por eso, seguir los rastros de su origen y proceso histórico es un camino que inevitablemente nos llevará a reconstruir un pasado familiar y observarnos en un dinámico presente.
|
Flores, Martha
La fiesta de inocentes y año viejo: una síntesis de costumbres desvanecidas
p. 51-75
Actualmente la celebración del Fin de Año es una de las más esperadas en nuestro país, de ella participan personas de todas las edades. En el transcurso del día 31 de diciembre, en los barrios de Quito, se puede apreciar en cualquier punto de la ciudad, grupos de amigos o parientes trabajando en la elaboración del "viejo". Este personaje requiere toda una preparación que no incluye solamente la elaboración del monigote y su escenografía, sino la puesta en escena de un séquito compuesto de viudas y disfrazados, que lo acompañarán durante la tarde y noche poniendo la nota de humor alrededor del muñeco.
|
Calvache, María Belén
Inocentadas, diablos, monigotes... Momentos de una transición
p. 77-95
La fiesta de Fin de Año en el Ecuador es una celebración para construir y despedir el tiempo del calendario, se deja atrás las penumbras en la figura de un monigote al que se lo vela durante la tarde y noche del 31 de diciembre, lo acompañan su viuda y deudos que lamentan entre sollozos hipócritas la perdida de su "viejo". Al final de la noche se da lectura a un testamento satírico que deja las pocas pertenencias del año y se procede a la quema del monigote junto con las dudas y desventuras; es decir, con todo lo que no se quiere que pase a la eternidad de la memoria, para dar así la bienvenida al nuevo año con esperanzas y promesas.
|
Andrade, X.
Política y vandalismo institucionalizado en la práctica de los años viejos
p. 97-114
La memoria, trabajando como siempre opera, esto es de manera selectiva, me lleva a un recorrido fragmentario sobre la vida social de los años viejos. De niño, recuerdo haber colaborado en la producción escenográfica de los mismos junto con los vecinos y las vecinas de la cuadra, así como haber participado, ya maquillado o enmascarado mi rostro, del cobro monetario requerido a manera de simbólico pago por los servicios prestados en la efímera vida que deparaba a los propios muñecos. Recuerdo también haber fungido de espectador del momento más espectacular de la noche: la quema de los monigotes, instante en el que simultáneamente concurrían la introspección individual a la hora de juzgar el devenir de una etapa que muere, por un lado, con la explosión colectiva detonada por las llamaradas en la vía pública y los saltos sobre la fogata, por otro. Por último, mi memoria de la quema de años viejos en esa época es siempre colectiva, vislumbro esos momentos ora acompañado de mi familia ora de los vecinos y amigos del barrio. Barrio del norte de Quito construido en los terrenos de una antigua hacienda, caracterizado en esos tiempos por una gran dinámica comunitaria que fuera abolida un par de décadas después por la elevación de los cerramientos y su conversión en cercas de seguridad, así como por la disciplina que imponen el miedo y la ruptura de los lazos cotidianos entre los residentes.
|
Coba, Liset
Fin de Año: noche de viudas alegres
p. 117-141
Dicen que las noches de Año Viejo son claras, que una llovizna suave cae sólo después de la media noche para apagar las cenizas humeantes que quedan de la quema de los monigotes.
Dicen que San Pedro se confabula con Quito para que el "viejo" pueda agonizar en paz, para que en su inmolación y muerte, le rindamos los honores ceremoniosos que la fecha requiere.
De luto y fiesta, irreverentes, sus viudas se pasean por las calles, profundos escotes exhiben sus senos, sus faldas provocan a los transeúntes. Desbordando en atractivos, lloriqueando chillona y sensualmente, celebran de antemano la muerte de su viejo marido. El presagio de muerte se vuelve verbena.
|
Tutivén, Carlos
Visualidad, estética y poder en los años viejos contemporáneos de Quito y Guayaquil
p. 143-176
Todo empezó en el año 2003, cuando un equipo de investigadores vinculados al Museo Antropológico y Arte Contemporáneo de Guayaquil, interesados por la cultura urbana, nos preguntábamos por algunas prácticas culturales de y en la ciudad que se hayan mantenido en el imaginario colectivo con vitalidad renovada durante décadas, que a pesar de esa continuidad, existiera innovación continua y, que por lo demás, hayan atravesado las fronteras sociales e ideológicas de las diversas colectividades y zonas urbanas de Guayaquil.
|
Luna, Florencia
El fuego de antes y el de hoy: Teniente Telmo Méndez - Guápulo
p. 178
Don Telmo Méndez tiene 82 años cumplidos. Desde joven quiso trabajar en beneficio de los demás. La Casaca Roja fue la piel con la que durante cuarenta años domó fuegos y devolvió vidas. Hace más de medio siglo compró la casa en Guápulo en la que aún vive junto a su esposa Carmen, con quien comparte sesenta y tres años de matrimonio, diez hijos y un número irrecordable de nietos y bisnietos.
|
Ávila Simpson, Álvaro
Quemando el tiempo - sur
p. 216-157
Un día escuché que el tiempo es como ver un partido de fútbol por diferido... te emocionas, te alteras, lloras, de todas maneras ya está dicho si la pelota va o no va a entrar en el arco... pero igual hay que averiguarlo. Encuentro en esta alegoría una suerte de mimetismo con el captar momentos con una cámara, el hecho está dado, pero hay que averiguar al revisar las imágenes si algún momento se dejó en verdad capturar.
|
Vinueza, Jorge
La Junín, calle de pulso lento - Centro
p. 256-307
A pocas cuadras de la plaza de la independencia y a muchas más del epicentro de ventas de monigotes y caretas para la fiesta de Fin de Año, se encuentra la calle Junín, de pulso lento, ubicada en el barrio de San Marcos en el centro colonial de Quito. El 31 de diciembre transcurre casi desapercibido por la mañana, los vecinos abren sus tiendas y realizan sus actividades como si ni un año más fuese a pasar por esta calle centenaria.
La primera muestra de fiesta en el barrio empieza cuando un grupo de amigos se maquilla al interior de una casa entre la Montufar y Flores, con ayuda de madres, hermanas y novias que prestan sus vestidos y lápices de labios para que las primeras viudas puedan cautivar a los paseantes. Entre bailes, risas, coqueteos reúnen centavos que se van sumando al pasar el día.
|
Laso, François
Creando el último día del año - norte
p. 306-341
Hace casi un año, un amigo me invitó a participar en un proyecto fotográfico sobre los rituales del 31 de diciembre en Quito.
Recuerdo que luego de una temprana reunión de sábado, y mientras yo intentaba aún salir de un sueño tibio y matinal, se decidió contar cuatro historias referidas a distintas zonas de la ciudad. A cada una de ellas iría un fotógrafo.
|
Vinueza, Jorge
Viudas y viejos
p. 342-359