Esta línea de investigación explora las formas en que el cuidado y la reproducción ampliada de la vida se constituyen en núcleos de politicidad y en terrenos privilegiados para la construcción de lo común en contextos de crisis múltiples. Partimos de entender que las prácticas de sostenimiento —alimentación, salud, gestión del agua, vivienda y atención a cuerpos humanos y no humanos— son espacios estratégicos donde se disputan sentidos de riqueza social, responsabilidad compartida y formas de organización colectiva. Por lo común entendemos un conjunto de prácticas, relaciones y normas que generan coobligación política en torno al uso y recreación de bienes y actividades indispensables para la vida. En esta perspectiva, el común es inseparable del hacer en común, proceso mediante el cual se producen simultáneamente bienes, comunidades y subjetividades en medio de negociaciones, tensiones y divergencias. El aporte feminista resulta central al situar el trabajo reproductivo y los cuidados en el corazón del análisis, visibilizando su papel estructurante en la reproducción social y en la disputa por la riqueza colectiva. A partir de distintos estudios de caso analizamos cómo actores diversos construyen arreglos cooperativos para garantizar el aprovisionamiento y sostener la vida cotidiana frente a la desinversión estatal y la mercantilización creciente. Buscamos así aportar a las conversaciones contemporáneas sobre la politicidad de la reproducción y el potencial transformador de las prácticas comunes para redefinir lo político más allá del binomio Estado-mercado.
