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Marcha de las putas

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¡No es un privilegio , es nuestro derecho!, ¡El perdón no basta, ¡Existo porque resisto! Y ¡Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar!, son algunas de las frases que han resonado a lo largo de seis años en la Marcha de las Putas Ecuador.

Un colectivo diverso de seres humanos que a través de estrategias creativas y políticas protestan en contra de la violencia de género y a favor de la libertad estética y sexual, cada año se preparan a travésde talleres y conversatorios para resistir al patriarcado, pero con un tinte especial, porque su mejor venganza es la alegría.

 La marcha inició con el apoyo de 8 a 10 colectivos feministas de los cuales salió un manifiesto acerca de las problemáticas en torno a la violencia física y simbólica que se gesta en torno a un sistema estructural que incluye a los cuerpos diversos y no hegemónicos.

 

El principio de la marcha fue resignificar la palabra puta, como un emblema de identificación y resistencia a la violencia, y como una forma de eliminar la culpabilidad y el sesgo moral de la palabra. Así nace este movimiento y junto a Ana Almeida, coordinadora de la marcha de las putas, conversamos en Estéreo-Tipas para hacer un balance de este colectivo.

Lo que inició en el 2012 y que por seis ediciones ha tenido como punto de encuentro el arco del  parque El Ejido para terminar con un festival en la plaza Foch, hoy es un grupo sostenido que trabaja en forma constante y da un giro a la protesta social.

Hoy la marcha de las putas, avanza y se muestra bajo acciones políticas concretas pues están próximas a presentar una ordenanza  al Consejo Metropolitano  con el objetivo de tipificar el acoso público en la legislación ecuatoriana para que pueda ser juzgado.